
Es la definición sencilla al bloqueo cerebral que sufro, consecuencias de intensos días sin descanso, y los numerosos medicamentos que por mi cuerpo siguen rondando. Y es que no es fácil desintoxicarse, a menos del ibuprofeno.
Peor es aún intentar pensar con claridad, decidir qué hacer y cómo actuar para que no te tomen el pelo, cosa dificil en un mundo lleno de hipocresia y de arrogancia.
Porque, amigos míos (Cual Maria Teresa Campos en su programa de las mañanas), la gente me sigue sorprendiendo a estas alturas de la vida. Y mira que Jose, en aquella tarde de verano la cual me hizo un psicoanálisis profundo y detallado a base de velas, incienso y tarot, me lo advirtió de manera certera. Qué sería de mí sin su agradecida baraja.
El caso es, que pensar con claridad me cuesta la propia vida. Y hasta la decisión sencilla de qué comer día a día me resulta complicada. Complicada hasta un extremo más que inimaginable...